Los expertos desaconsejan realizar tratamientos invasivos a una edad temprana ya que se pueden generar dependencias innecesarias.
Estas serían unas de las razones:
1. Alteración del desarrollo natural. Intervenir quirúrgicamente o inyectar puede alterar esta evolución natural al cambiar la fisonomía.
2. Atrofia muscular: el uso prolongado y repetitivo de neurotoxinas como el bótox puede provocar atrofia en los músculos faciales a largo plazo restando expresividad natural al rostro.
3. Riesgos y complicaciones físicas como la Huella Estética provocada por los rellenos (fillers) que pueden migrar o causar inflamación crónica y obstrucción linfática si se aplica en exceso durante años.
4. Impacto psicológico: el deseo de estos retoques suele estar impulsado por filtros de redes sociales. Iniciar estos procedimientos muy joven puede crear una necesidad psicológica para mantener un estándar artificial.
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Maite Segarra, esteticista, visagista y cosmiatra. 964660623 – La Vall d’Uixó